
La Costa Brava se disfruta mejor cuando uno la vive con tranquilidad, y esa tranquilidad en muchas ocasiones la regala el invierno. Una carretera que serpentea pegada al azul, una loma cubierta de pinos que de pronto se abre y, al fondo, una pequeña bahía de agua clara son tan solo algunos de los atractivos que esta zona puede ofrecer en cada época del año. El hilo que permite leer ese litoral con calma es el camino de ronda, un sendero junto al mar que nació con un propósito práctico y hoy funciona como invitación a mirar la costa paso a paso. La idea de esta ruta es simple: movernos en coche para enlazar algunos tramos especialmente agradecidos y, entre parada y parada, bajar el ritmo con paseos cortos por el camino para disfrutar de miradores, pueblos marineros y calas discretas, sin la presión de “verlo todo”.
El arranque lógico es Blanes, la entrada natural al mapa emocional de la Costa Brava. Si venimos desde Barcelona, lo habitual es acercarse por autopista hasta el entorno de Tordera y, desde ahí, buscar las conexiones que llevan a la GI-682, la carretera que acompaña el litoral. En cuanto dejamos atrás los accesos más urbanos empiezan a sucederse las curvas, los cambios de luz, y esa sensación constante de que el Mediterráneo aparece y desaparece como si jugara al escondite. El tramo hacia Lloret y, sobre todo, el paso hasta Tossa de Mar, ya justifica la salida por lo bien que combina conducción y paisaje. Nuestra primera parada la efectuaremos precisamente en Tossa.
Para recorrerlo con un punto de confort y un extra de carácter, la elección del SEAT Ateca tiene sentido: un SUV familiar que se mueve con soltura en carreteras reviradas y que, en versión FR, añade una dosis más dinámica sin renunciar a la practicidad. A nivel visual, su planteamiento mezcla presencia y funcionalidad: iluminación Full LED, un diseño exterior moderno y un conjunto de detalles pensados para el uso diario. Además, permite jugar con la imagen gracias a elementos como las barras de techo, una gama de colores amplia y distintas opciones de llanta, con tamaños que parten de 17” y escalan según el acabado.
Dentro, el coche refuerza esa idea de equilibrio entre espacio y estética. La sensación de amplitud es clara desde el primer momento, pero el interior también cambia de matiz según el nivel de terminación: tapicerías de tela más sobrias en el Style, opciones más prémium en Dinámica o piel, y una configuración específica para el FR que subraya un enfoque más deportivo con tonos oscuros y costuras en contraste. En una ruta de paradas frecuentes, ese plus de comodidad se nota: subir y bajar del coche, dejar mochilas, moverse con abrigo en invierno… todo resulta más fácil cuando el habitáculo acompaña.
Con la secuencia de curvas ya “en el cuerpo”, Tossa de Mar es una parada que invita a levantar el pie. El plan aquí no es correr: basta con pasear junto a la muralla, asomarse a los primeros miradores y probar un tramo del camino de ronda hacia pequeñas calas para entender por qué este sendero engancha. En temporada baja, el casco antiguo se disfruta con otra textura: menos ruido, menos prisa y una sensación de lugar real, no de decorado. Aunque parte de la restauración esté cerrada, caminar por la Vila Vella y recorrerla sin agobios compensa de sobra.
Después, la ruta sigue avanzando por la costa en dirección a Sant Feliu de Guíxols y, a partir de ahí, el itinerario se vuelve deliberadamente flexible. Hay carreteras que suben y bajan, enlaces hacia el interior y desvíos que aparecen justo cuando el paisaje se pone interesante. En este tipo de día, las mejores paradas son las que apetece hacer en el momento. Aun así, si hay una recomendación fácil es la de detenerse en S’Agaró para enlazar con la zona de Sant Pol y caminar un tramo del camino de ronda hacia Sa Conca: es cómodo, fotogénico y agradecido incluso con luz de invierno.
Desde ese punto, se puede alargar hacia Palamós o Palafrugell, según el tipo de costa que busquemos: más puerto y vida marinera, o más rincones tranquilos para mirar el mar sin interrupciones. Y, si apetece una entrada más recogida, Tamariu suele tener ese efecto de “fin del camino”: la carretera se estrecha en el tramo final y desemboca en una cala pequeña, con un aire íntimo que en invierno se multiplica, cuando el lugar parece reservado para quien llega sin prisa.
En el apartado de conducción, el Ateca suma tranquilidad con un conjunto de ayudas que hacen más cómoda la jornada, especialmente cuando alternamos curvas con tramos de enlace. El control de crucero adaptativo de enfoque predictivo, apoyado por la navegación, contribuye a mantener un ritmo consistente; el Front Assist refuerza la vigilancia en situaciones de tráfico variable, y los sistemas de supervisión del ángulo muerto aportan una capa extra de seguridad en incorporaciones y adelantamientos. Además, automatismos como el sensor de luz y lluvia resultan muy útiles en días cambiantes, de esos en los que el cielo del litoral se transforma en minutos y el asfalto pasa de seco a húmedo sin avisar.
La recta final puede orientarse hacia Begur, entrando por carreteras interiores bien asfaltadas que ganan altura y regalan puntos de vistas panorámicas. Desde el pueblo, las escapadas hacia Sa Tuna o Aiguablava son casi inevitables: basta seguir las indicaciones hacia las calas y dejarse tentar por los desvíos. En verano conviene asumir aparcamientos regulados o plantear el acceso caminando desde puntos habilitados, pero en invierno el margen es mayor y, con suerte, se puede llegar cerca del agua sin logística adicional. En conjunto, esta ruta no pretende “tachar” la Costa Brava de una lista: propone saborearla, conectando tramos en coche —entre carreteras costeras y enlaces ágiles— y reservando los paseos del camino de ronda para que sea el Mediterráneo quien marque el ritmo.
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Mapa de la ruta
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Galería SEAT Ateca
Periodista desde 2016. Actualmente en la sección de deportes de El Periódico tras más de seis años de experiencia en redacción y contenidos audiovisuales para redes sociales con especial énfasis en deportes de motor y de contacto. Especialista en la actualidad del mundo de las motos, los coches, la competición y los retos actuales asociados a la movilidad. Ha colaborado con El Mundo, Betevé y revistas especializadas del sector del motor como Moto Taller. Colabora con el RACC desde 2023.







