castración en gatos

Las familias que tienen como mascota un gato, especialmente un macho, suelen enfrentarse a la decisión de si castrar a su animal de compañía. Sin embargo, hay otras que se cuestionan si esta es una práctica necesaria o se ha convertido en una especie de moda.

Lo cierto es que en los últimos años la castración felina está al alza, e incluso hay veterinarios que la recomiendan. Como cualquier intervención, tiene sus pros y sus contras, y en esta decisión médica también se debe analizar el estilo de vida del animal.

En este artículo te ayudamos a entender en qué consiste la castración, los beneficios que aporta y los mitos y dudas más comunes que surgen alrededor de esta intervención para que puedas tomar una decisión informada. 

¿Qué es la castración y por qué se recomienda?

La castración consiste en una intervención quirúrgica sencilla en la que se extirpan los testículos del gato. Su objetivo principal es evitar la reproducción y reducir comportamientos asociados al celo, como el marcaje urinario, las peleas o la tendencia a escaparse.

Cuando se trata de machos, se recomienda porque suele mejorar la convivencia familiar y también porque se reducen los riesgos asociados a una vida al aire libre. Esta es la razón por la que muchos veterinarios recomiendan la castración entre los 4 y 6 meses de edad. 

Es importante diferenciar la castración de la esterilización: mientras la primera afecta a los gatos macho, la esterilización es el procedimiento en hembras, por el cual se extraen los ovarios y, en algunos casos, el útero.

¿Cuáles son los beneficios?

Como hemos señalado anteriormente, la castración tiene una serie de beneficios tanto para el animal como para el bien de la convivencia familiar:

  • En primer lugar, se reduce el riesgo de que desarrolle enfermedades (problemas de próstata o infecciones urinarias) y tumores testiculares
  • La castración hace que la época de celo se reduzca, por lo que disminuyen las escapadas de casa y las peleas con otros ejemplares. 
  • También tiene un impacto positivo en la esperanza de vida, que se incrementa al disminuir los riesgos de salud. 
  • Muchos gatos se muestran menos agresivos y más calmados, e incluso llegan a desaparecer los maullidos constantes y el marcaje urinario, lo que favorece la convivencia con humanos y con otros animales domésticos. 
  • En los casos en que los gatos tienen acceso al exterior, la castración ayuda a controlar la sobrepoblación en colonias felinas.

Además, tras la castración o esterilización, cambian las necesidades del animal y nuestros cuidados deben ser diferentes, con una alimentación adecuada y favoreciendo el ejercicio diario.

¿Cuándo no sería necesario castrar al gato?

Dependiendo de los hábitos del gato y de su comportamiento, puede ser evitable o no urgente su castración si:

  • El gato vive exclusivamente en interiores y su conducta no es molesta.
  • El gato tiene un carácter poco territorial y es tranquilo. 
  • Como propietario puedes ayudar a reducir ciertos comportamientos del animal sin tener que recurrir a la cirugía. 

Mitos y dudas más comunes

  • El gato engorda: algunos gatos sí tienden a ganar peso tras la castración, pero esto se puede controlar con una dieta adecuada y ejercicio diario.
  • Es antinatural: tras la castración, el animal seguirá teniendo una vida plena y feliz.
  • Tendrá dolores o traumas posteriores: el malestar es solo temporal y está controlado por la medicación prescrita por el veterinario. Durante la intervención se aplica anestesia y el mismo doctor informa de los cuidados postoperatorios para que el gato no sufra. 

¿Cuál es el impacto social?

La castración de los gatos beneficia al animal, pero también tiene un impacto positivo en la sociedad. Al reducir la reproducción indiscriminada, se contribuye a disminuir la sobrepoblación y, por tanto, los casos de abandono.

Los veterinarios y las asociaciones juegan un papel fundamental en esta concienciación, ofreciendo información, asesoramiento y campañas de educación sobre tenencia responsable. En este sentido, colaboraciones como la del RACC con la Fundación Trifolium, entidad dedicada al bienestar felino, ayudan a difundir la importancia de estas prácticas y a fomentar hábitos responsables entre los propietarios.

¿Cómo tomo una decisión?

La decisión se debe tomar pensando en el bienestar del animal y siempre consultando con un veterinario para que analice el comportamiento del gato, sus necesidades y los riesgos de salud asociados y para que evalúe si es necesaria la castración o no. 

Como ocurre con las personas, cada gato es único, tiene su propio carácter y se relaciona de manera distinta, por lo que, según sus hábitos de vida, se puede evitar esta intervención.

Con el seguro veterinario del RACC, puedes asegurarte de que tu gato recibe el mejor seguimiento antes y también después de la castración. Cuida su salud con la tranquilidad que solo una buena cobertura te puede dar.

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Redactora en RACC Blog. Periodista y comunicadora audiovisual con una década de experiencia en medios de comunicación tradicionales que ha dado el salto a la comunicación digital.
Aficionada al motorsport e interesada en la nueva movilidad, ahora indago y escribo sobre estos y otros temas en el blog.