Las motocicletas son vehículos cada vez más tecnológicos: ayudas a la conducción, sensores, modos de pilotaje… El universo de las dos ruedas evoluciona constantemente hacia una mayor comodidad en la conducción y una mayor facilidad de uso. En este proceso, llama la atención un elemento que ha pasado a situarse en el punto de mira de las marcas: el embrague.

De forma muy simple, puede decirse que las motocicletas de marchas han contado siempre con un funcionamiento relativamente sencillo, basado en la transmisión de la fuerza del motor a la rueda trasera a través de un embrague y una caja de cambios con varias relaciones. En ese sistema, el embrague permite desacoplar momentáneamente el motor de la transmisión para poder cambiar de marcha con la palanca del pie.

Hasta ahora, era la acción del embrague mediante la maneta izquierda del manillar la que permitía al piloto cambiar de marcha. Sin embargo, las marcas han empezado a desarrollar fórmulas distintas para facilitar ese proceso. La pregunta es inevitable: ¿está el embrague en peligro de extinción?

Hace unos años comenzó a popularizarse un mecanismo conocido como quickshifter, que permitía cambiar de marcha con el pie sin necesidad de accionar el embrague. En ese sistema, la maneta se mantenía, ya que era el piloto quien decidía si prefería cambiar de forma rápida o hacerlo a la vieja usanza, mediante la acción manual del embrague.

Como evolución de este sistema, marcas como Honda han patentado soluciones como el E-Clutch, que, en resumidas cuentas, actúa como un embrague electrónico. Este sistema gestiona de forma autónoma el embrague y automatiza su uso para arrancar, detenerse y cambiar de marcha sin utilizar la maneta, evitando que la moto se cale y haciendo la conducción más cómoda.

De hecho, la tendencia no se limita a Honda. Yamaha ha apostado por el Y-AMT, una transmisión manual automatizada que elimina tanto la maneta de embrague como la palanca de cambio al pie y traslada el control al manillar, con opción de uso manual o automático según el modo elegido. BMW Motorrad, por su parte, ofrece su ASA (Automated Shift Assistant), que automatiza embrague y cambio, con modo manual y automático, y que inicialmente llegó a las R 1300 GS y R 1300 GS Adventure. KTM también ha entrado en esta carrera con su AMT, que combina un modo manual sin embrague y otro completamente automático.

De este modo, la tendencia en las principales marcas del sector indica que el embrague manual no parece estar a punto de desaparecer de forma inmediata, pero sí está dejando de ser la única fórmula posible en las motos de marchas. Los años 2025 y 2026 apuntan a una convivencia entre motos totalmente manuales, modelos con ayudas parciales como el quickshifter y nuevas transmisiones automatizadas que buscan ampliar el público potencial de la moto y hacerla más fácil de usar en el día a día.

Aun así, aunque estas soluciones aportan comodidad, una parte de los conductores y aficionados a las dos ruedas sigue viendo la maneta de embrague y el cambio tradicional como una parte esencial de la conexión entre piloto y máquina. Por eso, muchas marcas no están eliminando de golpe el sistema clásico, sino ofreciendo alternativas para distintos tipos de usuarios.

Periodista desde 2016. Actualmente en la sección de deportes de El Periódico tras más de seis años de experiencia en redacción y contenidos audiovisuales para redes sociales con especial énfasis en deportes de motor y de contacto. Especialista en la actualidad del mundo de las motos, los coches, la competición y los retos actuales asociados a la movilidad. Ha colaborado con El Mundo, Betevé y revistas especializadas del sector del motor como Moto Taller. Colabora con el RACC desde 2023.