
¿Es mejor pagar siempre lo mismo o adaptarse a los cambios del mercado? Esta es una de las dudas más habituales cuando hablamos de tarifas fijas y variables.
Ambas opciones tienen una serie de ventajas e inconvenientes. Entonces, ¿cuál es la mejor? Todo depende de tu forma de consumir y de tu capacidad para gestionar los cambios en el coste. Te lo explicamos todo de manera más detallada a continuación.
¿Qué es una tarifa fija?
Son tarifas fijas aquellas en las que el precio se mantiene constante, independientemente de las variaciones del precio del mercado o de otros factores externos. El importe se pacta y siempre es el mismo. Por eso, entre sus ventajas destacan:
- Ofrecen un mayor control del gasto mensual.
- Aportan previsibilidad en los gastos.
- Protegen frente a las subidas de los precios del mercado.
Pero también tienen algunas desventajas, como, por ejemplo, que los usuarios pagan de más si el precio del mercado baja y disponen de menos flexibilidad ante los cambios.
¿Qué es una tarifa variable?
En el lado opuesto está la tarifa variable, es decir, cuyo importe a pagar no es estable, sino que fluctúa en función de distintos factores que influyen en el precio del servicio. Como consecuencia, el importe sube y baja dependiendo del mes.
Aunque pueda parecer lo contrario, esto tiene una serie de ventajas como:
- Posibilidad de beneficiarse de las bajadas de precios.
- Precios más ajustados al mercado.
Pero también tiene desventajas. Son las siguientes:
- Riesgo de subidas inesperadas que repercuten en la factura.
- Incertidumbre en el gasto mensual.
- Menor planificación de los gastos.
Diferencias entre tarifas fijas y variables
Una vez explicadas las tarifas fijas y las variables, es más sencillo identificar sus principales diferencias para poder decidir cuál nos conviene más:
- Estabilidad del precio: en la tarifa fija el importe se mantendrá estable durante el periodo contratado, mientras que en la variable el coste fluctuará.
- Nivel de riesgo: en la tarifa fija no habrá cambios inesperados por las subidas y bajadas del precio, por lo que el riesgo económico se reduce.
- Planificación del gasto: es más sencillo planificar el gasto con una tarifa fija, ya que se prevé con precisión el coste mensual.
¿Qué tarifa me conviene?
No hay una opción buena y otra mala, todo depende de tus hábitos de consumo y de tu tolerancia a los cambios económicos.
Es recomendable optar por una tarifa fija si:
- Prefieres estabilidad en tus gastos.
- Quieres evitar sorpresas en el importe mensual.
Por otro lado, la tarifa variable es una buena opción para ti si:
- Puedes asumir la incertidumbre en el precio marcada por la evolución del mercado.
- Quieres aprovechar las posibles bajadas en el coste.
- Tu economía te permite afrontar las variaciones en el gasto.
La mejor elección no es la misma para todos, sino aquella que encaja mejor con tu forma de gestionar la economía personal y tu nivel de riesgo.
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Redactora en RACC Blog. Periodista y comunicadora audiovisual con una década de experiencia en medios de comunicación tradicionales que ha dado el salto a la comunicación digital.
Aficionada al motorsport e interesada en la nueva movilidad, ahora indago y escribo sobre estos y otros temas en el blog.
