Compañías de luz y gas en España: ¿cómo funcionan?

El mercado energético en España puede ser complejo de entender. Aunque recibimos facturas, nos puede surgir la duda de a quién estamos pagando, quién fija los precios y si hay algo que podemos hacer para ahorrar.

Para entender cómo funcionan las compañías de luz y gas, primero es necesario comprender el sistema en el que operan. Te lo vamos a explicar a continuación.

Comercializadora y distribuidora de electricidad y gas

En primer lugar, debemos diferenciar entre qué es una comercializadora y qué es una distribuidora.

Las primeras, las comercializadoras, son las empresas que contratamos para tener el suministro. Son las que marcan las tarifas, gestionan la atención al cliente, emiten las facturas y formalizan el contrato contigo. Cada persona es libre de elegir quién quiere que sea su comercializadora. Son, en definitiva, las compañías que compiten entre sí para captar clientes ofreciendo distintos precios y condiciones.

Por su parte, las distribuidoras son las empresas que llevan la energía hasta tu casa. También se encargan de las infraestructuras y atienden las averías. Las distribuidoras están asignadas según la zona geográfica, por lo que como ciudadano no puedes elegir quién te lleva la electricidad o el gas hasta la vivienda o local. Esto significa que, aunque cambies de compañía, la red que transporta la energía seguirá siendo la misma.

Compañías de luz y gas en España: ¿cómo funcionan?

Cómo se genera la electricidad en España

Antes de que la electricidad llegue a casa y la puedas utilizar, pasa por diferentes fases. La primera es la generación, que se realiza en centrales, ya sea térmicas, hidroeléctricas, nucleares o parques eólicos o solares, en función de la fuente de energía de la que se extraiga. Las compañías comercializadoras no generan directamente esa electricidad para cada cliente, sino que la compran en el mercado mayorista.

Una vez producida, se transporta a través de la red de distribución. Esta red de transporte está gestionada por Red Eléctrica de España (REE) y, por ende, está supervisada por el Estado. 

Finalmente, se comercializa a través de las compañías, que son con quienes firmamos los contratos. Es precisamente en esta última fase en la que intervienen directamente las compañías de la luz, comprando la energía y ofreciéndola a los consumidores con diferentes tarifas.

Cómo funciona el mercado eléctrico

Desde hace ya unos años, los consumidores pueden elegir qué comercializadora quieren contratar. Esto ha generado un entorno competitivo en el que las compañías diseñan distintas estrategias de precios y servicios.

Sin embargo, debemos saber que existen dos tipos de mercados, el regulado y el libre.

El mercado regulado aplica la tarifa PVPC (precio voluntario para el pequeño consumidor). Este precio se calcula según el mercado mayorista y el coste del kWh puede variar cada hora. 

En el mercado libre, las compañías establecen sus tarifas y condiciones contractuales. Los usuarios pueden elegir entre distintas opciones: precios fijos, discriminación horaria, descuentos promocionales o servicios adicionales. En este mercado, puede haber cláusulas como la de permanencia. Aquí es donde las compañías tienen mayor margen para diferenciarse entre sí.

Cómo funciona el mercado del gas

En lo que respecta al mercado del gas natural, su funcionamiento es similar al del mercado eléctrico. El consumidor puede elegir la comercializadora y también existe un mercado regulado y otro libre. En el mercado regulado, la tarifa se llama TUR (Tarifa de Último Recurso), y solo determinadas compañías pueden ofrecerla.

¿De dónde sale el gas que consumimos en España?

España apenas produce gas natural propio, por lo que depende de las importaciones.

Este suministro llega por dos vías, generalmente:

  • Gasoductos internacionales.
  • Gas natural licuado (GNL), que se transporta en barco.

Las comercializadoras adquieren este gas en mercados mayoristas internacionales, y el coste al que lo compran influye directamente en las tarifas que ofrecen a los clientes.

Cómo se refleja en la factura del gas

El precio que pagamos en la factura del gas es la suma de varios conceptos, donde se aúnan el consumo real y los costes de la infraestructura.

Así pues, el término fijo es la cantidad que pagamos, independientemente del gas que consumamos, y está asociada a los costes de mantenimiento. Se cobra de manera mensual o bimensual, en función del contrato, y no varía según el consumo. 

Por otro lado, tenemos el término variable. Este sí está relacionado con el consumo de gas y se obtiene multiplicando el coste del kWh por la cantidad consumida. En el mercado libre, este precio lo fija la compañía. En la TUR, en cambio, está regulado y se revisa periódicamente.

También encontramos los cánones que las compañías deben incluir. Son importes iguales para todos los consumidores, que están revisados y regulados de forma oficial por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico o la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

Y, por último, están los impuestos correspondientes, como son el IVA y el impuesto especial sobre los hidrocarburos. De este modo, las compañías no fijan todo el precio de la factura, sino solo una parte del mismo, ya que la otra está regulada por el Estado.

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Redactora en RACC Blog. Periodista y comunicadora audiovisual con una década de experiencia en medios de comunicación tradicionales que ha dado el salto a la comunicación digital.
Aficionada al motorsport e interesada en la nueva movilidad, ahora indago y escribo sobre estos y otros temas en el blog.