
Antoni Gaudí es probablemente el arquitecto más influyente en la historia de Barcelona y el máximo exponente del modernismo catalán. Su obra definió la identidad visual de la ciudad con formas orgánicas, colores vivos y técnicas innovadoras como el trencadís y ha marcado desde hace más de un siglo el carácter de la ciudad. Cien años después de su muerte, su legado es a día de hoy el mayor tesoro de la capital catalana e incluye obras maestras como la Sagrada Familia. Para conmemorar el centenario de su fallecimiento, el 10 de junio de 1926, recorremos los monumentos más famosos del arquitecto en Barcelona con una BMW C400X.
Este scooter de BMW es una gran opción para aquellos moteros que quieran moverse cómodamente por la ciudad sin renunciar a la potencia o a trayectos por carretera. El confort de marcha, el equipamiento de serie y la conectividad a través de la BMW Motorrad Connected App convierten cada desplazamiento con la BMW C400X en un viaje de placer. Además, aunque en la ruta urbana que hoy proponemos no hace falta, el X demuestra sus robustos genes de la familia BMW GS sobre adoquines o caminos de grava para los aventureros de la gran ciudad.
Empezaremos esta ruta arquitectónica en la obra más medieval de Gaudí y una de las menos visitadas de Barcelona: la Torre Bellesguard. La Casa Figueras, más conocida como Torre Bellesguard, fue proyectada por Gaudí y construida entre 1900 y 1909 como una residencia particular para Jaume Figueras, comerciante e íntimo amigo de Gaudí, y fue edificada sobre los restos medievales del castillo del rey Martí l’Humà, que en el siglo XVIII acogieron también al bandolero Serrallonga. La casa puede visitarse por las mañanas y su especial ubicación permite contemplar unas espectaculares vistas de la ciudad de Barcelona.
Tras esta primera parada, nos dirigiremos hacia el Park Güell, la urbanización que nunca se llegó a construir. Situado en la ladera de la colina del Carmel, el parque fue diseñado por Antoni Gaudí entre 1900 y 1914 por encargo del empresario catalán Eusebi Güell y fue concebido inicialmente como una exclusiva urbanización de lujo inspirada en las ciudades jardín británicas. Tras el fracaso comercial del proyecto, se convirtió en parque público en 1926, y sigue siendo hoy un icono modernista y patrimonio de la humanidad, que puede visitarse todos los días de la semana por unos 18 €.
En línea recta hacia el sur, llegaremos a nuestra siguiente parada y obra maestra (todavía inconclusa) del arquitecto: la Sagrada Familia. El icono por excelencia del modernismo es también el monumento más visitado de España, y la iglesia más visitada de Europa tras la basílica de San Pedro del Vaticano. El templo concentra su visión más ambiciosa: una arquitectura espiritual, orgánica y cargada de simbolismo, donde cada fachada, torre y detalle escultórico tiene un sentido. Aunque Gaudí solo vio terminada una parte del proyecto, su idea ha seguido creciendo durante generaciones hasta convertirse en una obra viva, en constante construcción desde 1882. En ella Gaudí llegó a la culminación de su estilo naturalista y logró una síntesis de todas las técnicas y estilos probados hasta entonces hasta llegar a ser conocido como el “arquitecto de Dios”. La iglesia puede visitarse también, pero la alta demanda hace imprescindible reservar las entradas con antelación a través de su web.
Tras los tres primeros monumentos, y ya en la zona más céntrica de la ciudad, nos desplazamos hacia la conocida como Manzana de la Discordia. En este famoso tramo del paseo de Gràcia en Barcelona (entre las calles Aragó y Consell de Cent) se concentran tres obras maestras del modernismo catalán: la Casa Batlló (Gaudí), la Casa Amatller (Puig i Cadafalch) y la Casa Lleó Morera (Domènech i Montaner). El nombre surgió a principios del siglo XX, ya que los arquitectos y propietarios competían por tener la fachada más bella, similar a la disputa mitológica de la manzana dorada. Y en este punto podremos disfrutar del modernismo, no solo de Gaudí, en su máxima expresión. Las farolas, los bancos, las baldosas… todo en el paseo de Gràcia nos transporta a aquella época tan lejana pero reciente a la vez.
Tres calles más arriba, en el paseo de Gràcia con Provença, encontraremos la Pedrera o Casa Milà. La que fuera la última obra civil de Gaudí, rompe con la rigidez tradicional mediante una fachada de piedra en movimiento, patios interiores llenos de luz y una azotea poblada de chimeneas escultóricas. Junto a la Casa Batlló, explican cómo Gaudí transformó viviendas urbanas en auténticas obras de arte, cada una con un estilo completamente distinto.
Para seguir la ruta hacia los últimos dos puntos, volveremos a coger la moto. Moverse por Barcelona con el scooter de BMW es particularmente cómodo, pues cuenta, además, con una avanzada conectividad que permite al conductor llevar a cabo numerosas funciones como usar el teléfono, reproducir música o navegar con mapas en la pantalla TFT de 6,5’’. En el compartimento portaobjetos frontal también se puede cargar el teléfono móvil, para no quedarse sin batería en las visitas haciendo fotos. Por otro lado, sus 34 CV de potencia y 400 cc le dan al motor de combustión monocilindro refrigerado por agua toda la potencia necesaria sin tener un consumo demasiado elevado, cifrado en 3,5 l/100 km según la propia marca.
Siguiendo nuestro descenso por Barcelona, en mitad del Raval, encontramos el Palau Güell. Una de las primeras grandes obras de Gaudí para su principal mecenas, Eusebi Güell, que anticipa muchas de las ideas que desarrollaría más tarde. Situado cerca de la Rambla, el edificio más renacentista del arquitecto combina lujo, funcionalidad y experimentación, con una fachada sobria que esconde un interior de enorme riqueza espacial y decorativa.
Tras ello, volveremos a subir hacia la Vila de Gràcia para terminar esta ruta en la Casa Vicens. La vivienda, diseñada como una casa de veraneo para Manuel Vicens i Montaner, un corredor de bolsa y empresario de la cerámica, marca el inicio del arquitecto y permite descubrir sus primeras señas de identidad. Construida como segunda residencia, destaca por su mezcla de influencias orientales, formas geométricas, cerámica de colores y motivos vegetales. Aunque es una obra temprana, ya revela su interés por la naturaleza, la artesanía y la ruptura con los estilos convencionales de su tiempo. Visitarla en el centenario de su muerte permite volver al origen de un lenguaje arquitectónico que acabaría transformando Barcelona y convirtiendo a Gaudí en una figura universal.
Llegados a este punto y habiendo visitado algunas de las opciones que os proponemos, ya conoceréis el verdadero espíritu de Antoni Gaudí a través de su legado y su influencia en el carácter de la ciudad de Barcelona, así que ¡nos vemos en la próxima Ruta RACC!
Periodista desde 2016. Actualmente en la sección de deportes de El Periódico tras más de seis años de experiencia en redacción y contenidos audiovisuales para redes sociales con especial énfasis en deportes de motor y de contacto. Especialista en la actualidad del mundo de las motos, los coches, la competición y los retos actuales asociados a la movilidad. Ha colaborado con El Mundo, Betevé y revistas especializadas del sector del motor como Moto Taller. Colabora con el RACC desde 2023.
